Tu zona lumbar y tu ciática ya no deciden por ti
Cada mañana lo mismo: te levantas con miedo a cómo va a responder tu zona lumbar. Mides cada paso, cada agachada, cada hora sentado, y esa punzada de ciática que baja hasta la pierna te recuerda que el dolor sigue mandando.
Los planes que cancelas, las noches que se hacen largas y las cosas que dejas de hacer no son tu vida: son lo que te está quitando el dolor. Y no tienes que acostumbrarte.